Un personaje sin duda curioso, aunque poco conocido, es el pinareño Tiburcio Pérez de Castañeda y Triana. Nació el 8 de octubre 1856 en la provincia de Pinar del Río en Cuba, siendo el sexto de nueve hermanos. Se licenció en Derecho Civil en la Universidad de Barcelona y como médico en Madrid. Más que como abogado sobresalió, sin embargo, en el ejercicio de la Medicina; fue médico militar honorario de los ejércitos del zar de todas las Rusias y médico ad honorem del rey de Inglaterra.
Hizo estudios en varias universidades. Las de Madrid y La Habana lo diplomaron como Médico Cirujano; la Universidad de París le concedió el título de Doctor en Medicina, y Doctor en Cirugía lo hizo la Universidad de Londres, ciudad en la que llegó a pertenecer al Real Colegio de Cirujanos. Desempeñó la cátedra de Medicina Legal y Patología Quirúrgica en la Universidad de La Habana y profundizó en el campo de la Toxicología.
Hombre riquísimo, propietario de grandes extensiones de tierra y promotor, entre otras empresas, del ferrocarril Habana-Pinar del Río. Poseía las tres quintas partes de los créditos del ferrocarril y logró imponer nuevos acuerdos en calidad de acreedor en el traspaso de la empresa a manos del capital inglés, también fue dueño del ferrocarril de Caibarien-Cienfuegos. A finales de 1892 las máximas autoridades civiles de la provincia accedieron, a instancias del diputado a las Cortes Tiburcio Pérez Castañeda, concederle la autorización para instaurar y explotar en la ciudad de Pinar del Río el alumbrado eléctrico, con sujeción a las disposiciones que regulaban la materia. La compañía anónima La Industrial, de la que era socio principal Tiburcio Pérez Castañeda, sería la encargada de la realización del proyecto del establecimiento de la electricidad en Pinar del Río. A él se debió el establecimiento de la luz eléctrica en La Habana y su soterrado, la canalización de los manantiales de Vento y compró y electrificó los tranvías urbanos de La Habana.
Fue asimismo un político aventajado: senador del Reino por Huesca y Burgos, y, en 1897, diputado por su región natal, Pinar del Río a la Corte española. Fue presidente de la Asociación Canaria de Beneficencia y Jefe Superior de Administración. Francia le concedió el título de Caballero de la Legión de Honor, y Rusia, la Gran Cruz de la Orden Imperial de San Estanislao, la de San Wladimiro y Coronel Ruso honorario. Italia le otorgó la orden de comendador de la Corona de Italia en 1928. Se le dio el titulo de Marqués de Taironas por Alfonso XIII de España el 22 de junio de 1927. Escribió un interesante libro sobre la voladura del Maine en que denuncia la autoagresión de los Estados Unidos.

Dedicó la última etapa de su vida al periodismo y se destacó como cronista del Diario de la Marina, donde se firmaba como Tiburcio Castañeda, hasta su muerte ocurrida en La Habana el 26 de noviembre de 1939.