En los días de mayo de 1881 nacería el que se presume haya sido el único hijo del general Antonio, pues no faltan fuentes que especulan sobre posibles sucesores, a partir de su estancia posterior en la geografía costarricense.
Finalizando el siglo XIX, desde Nueva York, Tomás Estrada Palma aclara en una carta a su amigo, el general José Lacret Morlot, que Antonio Maceo (hijo) había nacido en Kingston, Jamaica, en 1881. Estrada Palma era de los pocos que tenía noticias de la existencia de un descendiente del Titán de Bronce.
Antonio Maceo Maryatt, el único hijo reconocido por el general Antonio Maceo Grajales, tenía para esa fecha 18 años de edad y se encontraba en los Estados Unidos. Después de ocurrido su nacimiento, fue bautizado por su padre con el mismo nombre. Había venido al mundo como resultado de una relación extramatrimonial del general Maceo con una nativa de Jamaica, donde se encontraba en su condición de exiliado. Terminada la lucha independentista, en 1878, había partido de Cuba con la esperanza de su reanudación posterior. María Cabrales, a pesar de saber de la existencia de ese hijo natural de su cónyuge, lo acompañó con amor y vehemencia hasta el fin de sus días.
Se dice que la Cabrales había quedado estéril luego de fecundar en dos ocasiones. Durante la Guerra de los Diez Años, ella marchó junto a su esposo a la manigua con una hija de meses a cuestas, llamada María de la Caridad. Para ese entonces se encontraba además en avanzado estado de gestación del que posteriormente se llamaría Antonio. Ambas criaturas murieron poco después.
Maceo, aunque lejos de su hijito, no lo olvidó. Su ejercicio de padre preocupado y responsable pesó más en su elección. Por una parte hubo de valerse de la confianza de amigos muy cercanos para recibir y enviarle noticias, así como costear sus primeros años de educación.
A través de un hermano del patriota Manuel de Jesús Calvar (Titá), quien se dedicaba al comercio en la región hondureña de Puntarenas, logra establecer el vínculo apropiado para enviarle sistemáticamente a Amelia Maryatt, la madre de su hijo, el importe necesario para cubrir la manutención del niño.

De cualquier manera, este contacto no le duraría mucho, pues el referido amigo se retira de allí para residir en Kingston. En carta al general Antonio, con fecha del 31 de julio de 1882, Javier Calvar le brindaba los detalles: «La última remesa de dinero que le hice a Antoñito, fue por vía de N. York, porque no me fue posible conseguir aquí ninguna clase de oro conveniente para Jamaica».
Aun así no se cruza de brazos; el sostén de su hijo no podía esperar. Trata de encontrar a la persona apropiada para estos menesteres. Esta vez sería su viejo compañero de la Junta Revolucionaria Cubana de Kingston, José F. Pérez, propietario de una fábrica de tabacos en la capital jamaicana. A él le escribe: «Por un giro que hace nuestro amigo Don Juan Palma, recibirá V. veinte libras esterlinas que me hará el favor de entregar a Miss Amelia Maryatt (sic), madre de un chico que tengo en Kingston, a quien escribo con esta fecha. Esto es un asunto, no el más adecuado para V., pero como estoy seguro que V. mejor que otro podrá apreciar mi situación respecto de un hijo, no he dudado recomendar a V. el asunto que me ocupa, pues a la vez que forme un juicio desfavorable hará otro que disculpe en algo mi conducta».
Durante sus continuas travesías estuvo cinco veces en tierras jamaicanas. No obstante sus propósitos y deberes patrióticos, visita y está muy al tanto de su hijo. En 1891 ambos se reúnen en Costa Rica, tras la misteriosa desaparición de la madre del chico, Amelia Maryatt. Bajo sus cuidados, el padre inmediatamente lo matricula como interno en un colegio de la ciudad costarricense de Cartago. A su lado permanece hasta el mismo 1895.
Tras producirse el fatídico combate del 7 de diciembre de 1896, en el que perderían la vida Maceo y su ayudante, el capitán Francisco Gómez Toro (Panchito), la delegación en Estados Unidos del Partido Revolucionario Cubano se ocupó de continuar sufragando los gastos del joven Antonio Maceo Maryatt, quien residía entonces en su país natal.
En septiembre de 1899, producto de una gestión personal de Tomás Estrada Palma, quien se encontraba en Nueva York, el joven se trasladó a esa ciudad para matricular en la Escuela Superior de Ithaca, que dirigía el señor F. D. Boyuton. Fue necesario que empezase en la enseñanza media (High School), pues al parecer no había recibido buena preparación en sus años anteriores.
Materias como álgebra avanzada, geometría, trigonometría e idioma francés resultaron materias difíciles de rebasar por el muchacho; particularmente la primera, pues como él mismo reconoce, hasta ese momento «no había hecho tanto en Álgebra». Allí permaneció por espacio de dos años aproximadamente y, poco después, ingresó en la llamada Universidad de Cornell, en la cual cursó sus estudios como ingeniero.
Todo el importe por concepto de vestimenta, comida y hasta de una mesada fue abonado por Tomás Estrada Palma como tutor del muchacho. Ya «Tomasito» había dado testimonio de cuál sería su actitud para con éste, en confesión al general Lacret Morlot, poco después de hacerse cargo de su tutela: «Yo he pensado como Ud., que la circunstancia de no ser Antonio hijo legítimo del General no es motivo de ningún modo, para que dejemos de prestarle toda la ayuda posible de igual manera que lo haría su padre, estando vivo».
Antonio Maceo Maryatt permaneció en Cornell hasta terminar su carrera de ingeniero, graduándose en 1909. En dicha universidad contrajo matrimonio con la señorita Alicia Mackle. Su benefactor, Tomás Estrada Palma, que lo adoptó y quiso como a un hijo, fue quien hizo que viniera a Cuba con su esposa Alicia para emprender una nueva vida.
El ingeniero Maceo, alejado de ambiciones durante la revuelta vida republicana, llevó una existencia modesta, ejerciendo su especialidad en la Secretaría de Obras Publicas, en medio de una vida sencilla y sin ostentaciones. Con el mandato presidencial de Mario García Menocal (1913-21), le fue solicitado a éste un crédito con la finalidad de «comprarle las casas de dos plantas de la calle Manrique, para que viviera en una y alquilara el resto».

Maceo Maryatt las recibió en calidad de usufructo con la consiguiente negativa de poderlas ceder, vender o hipotecar. Allí nació su hijo –tercer Antonio de la dinastía– que más tarde se haría médico. Ya avanzada la República, éste ocupó el cargo de subsecretario (viceministro) de Salubridad en el gobierno de Carlos Prío Socarrás (1948-52). Antonio Jaime Maceo Mackle fue un reconocido cirujano y tuvo como esposa a la señora Angelina Masqué. Ambos tendrían un único hijo, el cuarto Antonio Maceo de nuestra historia.
La noche del jueves 4 de diciembre de 1952 falleció Antonio Maceo Maryatt en la Clínica Finlay, del Hospital Militar de Columbia, ubicado en la zona capitalina de Marianao, aquejado de cáncer de próstata. Allí había permanecido ingresado cerca de un año.

Fue velado en el apartamento (D) de la Funeraria Caballero, que estaba situada en la céntrica esquina de 23 y M, en El Vedado. Su entierro se dispuso para las cinco de la tarde del día siguiente y sus restos descansan en el nicho E, número 6361 de la Necrópolis de Colón.