Isadora Duncan trascendió el mundo de la danza, fue una bailarina genial sobre ella se tejen muchas leyendas y anécdotas, esta es una de ellas.
Llegó a Cuba procedente de Nueva York en la mañana del 23 o del 24 de diciembre de 1916 junto a su compañero de viaje, un joven poeta escocés secretario de su amado. Se hospedó en el suntuoso hotel Plaza, ubicado desde 1909 en una de las esquinas del Parque Central. Su visita estuvo marcada por la indiferencia de la prensa local, que casi en su totalidad ignoró el hecho.
Sin embargo, se relacionó con algunas personalidades de la sociedad cubana de entonces y visitó a Rosalía Abreu, una de las damas más distinguidas y ricas, que tenía como residencia una quinta en la barriada de Palatino, hoy municipio del Cerro conocida en toda la ciudad como La Quinta de los monos, debido a su pasión por los simios. “Visitamos una casa que estaba habitada por una dama de las más rancias familias cubanas, que tenía la manía de los monos y los gorilas. El jardín de la casona estaba lleno de jaulas, donde guardaba a sus animales favoritos. Era esta casa uno de los sitios más curiosos para visitantes. La dueña dispensaba a estos la más pródiga hospitalidad. Los recibía con un mono sobre el hombro y con un gorila que llevaba de la mano”, apunta Isadora en su autobiografía.
También dio una entrevista a un periodista de la época, Francisco Acosta, colaborador de Social, que publicó en el número de la revista correspondiente a enero de 1917 bajo el título de “Isadora Duncan, hablando con las diosas”
En su autobiografía “Mi vida”, Isadora narra su experiencia en un café del puerto habanero donde decidió entrar y ejecutó una danza al compás de la música que interpretaba un pianista del café. “Me entró el deseo frenético de bailar, me envolví en mi capa, di algunas instrucciones al pianista y bailé al ritmo de algunos de los Preludios hasta el amanecer, y cuando terminé me abrazaron”. “Las tres semanas que pasamos en La Habana las invertimos en pasear a caballo por la costa y en contemplar sus pintorescos alrededores”, apunta Isadora en su autobiografía.