Entrada del Real Arsenal

Durante los siglos XVII y XVIII Cuba fue una verdadera potencia mundial en la construcción de buques.  Esta importante actividad tuvo su génesis cuando mediante el Real Decreto de 29 de diciembre de 1516, la Corona otorgó una licencia expresa a las autoridades de la Isla de Cuba para construir y armar buques de hasta 100 toneladas, destinados a prestar servicios en el descubrimiento de nuevas tierras y el comercio entre el Viejo y el Nuevo Mundo.

Entre los primeros buques que se construyeron han llegado hasta nosotros los nombres de algunos de ellos: La Criolla, famosa nao mercante de más de 700 toneladas, propiedad del Gobernador Valdés, construida en Cabañas; el galeón Nuestra Señora de la Concepción, fabricado igualmente en Cabañas, que por seis años, (1624 en adelante), sirvió de capitana de la flota de Nueva España;

El primer navío construido en La Habana fue el San Andrés, en 1551, propiedad de Juan de Burgos. Ya desde finales del XVI comenzaba en la rada habanera una tradición constructora, y entre 1580 y 1595 se botaron entre otras grandes embarcaciones Nuestra Señora de la Concepción, de 180 toneladas, Nuestra Señora del Rosario, de 320 y el galeón Espíritu Santo, con 350 toneladas. La Magdalena, también Almiranta (1601) de la real armada, y las fragatas de Texeda y Maldonado, fueron fabricadas en La Habana.

Bajeles construidos en la rada habanera habían salido por su canal con el objetivo de ofrecer resguardo a los convoyes de las flotas.

La Corona ordenó que se fabricasen en La Habana diez galeones artillados de porte mediano, con el objetivo de ofrecer resguardo a los convoyes de las flotas, encomendándose esta labor a Don Juan Enríquez de Borja en 1608, que en 1610 solo concluyó cinco, llevándolos a España, anclando en Sevilla a mediados de noviembre de ese año.

El mercader canario Alfonso Ferrera, Juan Pérez de Oporto comerciante y dueño de ingenios y su yerno y auxiliar Juan Veloso, junto con el marino cubano Francisco Díaz Pimienta y Pérez de Mendizábal crearon con gran éxito en La Habana la primera sociedad armadora.

Ferrera se especializó en la construcción de galeones y Oporto fue de los principales constructores de buques mercantes, en tanto que Díaz Pimienta, fue un notable fabricante de navíos de guerra. En 1616 se encargó al reconocido capitán Alonso Ferrera para construir cuatro galeones para la Armada de la Guardia, que salieron de La Habana para España el 24 de Julio de 1620.

Díaz Pimienta fabricó su galeoncete Nuestra Señora de Aguas Claras de 200 toneladas, en el astillero particular de su propiedad situado en las cercanía al Boquete de la Pescadería y la Plaza de la Ciénaga, en el se embarca con destino a Cádiz en busca de acopio de jarcias, clavazón, brea, lona…al tiempo que rubrica un contrato el 8 de febrero de 1624 para fabricar dos galeones que habrían de navegar bajo el pabellón de la Armada de Indias. Por su parte la Corona se comprometía a enviarle en aviso a Nueva España en demanda de oficiales y aserradores, los que una vez concluidos los trabajos, regresarían a España. Se expidió el 18 de diciembre de 1629 cédula real concediendo especiales beneficios a los que se dedicasen a dicha industria naval y se nombró “superintendente de las fábricas de navíos del puerto de San Cristóbal de La Habana, isla de Cuba, y los demás de Barlovento”, el expresado cargo no llevaba sueldo alguno.

Hacia 1722 comenzaron las obras de construcción del primer Arsenal en los terrenos comprendidos entre el Castillo de la Real Fuerza y los muelles de San Francisco. Era tal la importancia del puerto de La Habana que comenzó a funcionar en 1724 el astillero, que fuera equiparado al de Guarnizo, el Ferreol o la Carraca, los más importantes de la península, y durante siglo y medio de vida en esta rada se botaron más de 140 naves de gran calidad marinera, que integraron muchos de ellos la Armada Invencible.

Entre 1724 y 1796, en el Real Arsenal de La Habana se construyeron 114 buques con un total de 4 902 cañones para la Armada española, con el objetivo de defender las flotas, el puerto y la ciudad.

A continuación relacionaremos algunos de los barcos construidos en el Real Arsenal de La Habana desde 1724.

Navío San Juan (Incendio). 50 cañones 1724.

Navío San Lorenzo. 50 cañones 1725.

Navío San Jerónimo (El Retiro). 50 cañones 1726.

Paquebote San Antonio (Triunfo). 16 cañones 1726.

Navío San Bautista 1726.

Navío Nuestra Señora de Guadalupe (El Fuerte). 60 cañones 1727.

Fragata Santa Bárbara (La Chata). 22 cañones 1727.

Navío San Dionisio (El Constante). 54 cañones 1728.

Paquebote (Marte). 16 cañones 1730.

Paquebote (Júpiter). 16 cañones 1730.

Navío Nuestra Señora del Carmen (Andalucía). 64 cañones 1730.

Navío (segundo Conquistador). 62 cañones 1730.

Navío San Cristóbal (segundo Constante). 60 cañones 1731.

Navío San José (África). 60 cañones 1733.

Navío Nuestra del Pilar (Europa). 60 cañones 1734.

Navío Nuestra Señora del Loreto (Asia). 62 cañones 1735.

Navío Santísima Trinidad (Esperanza). 64 cañones 1735.

Fragata San Cristóbal (Triunfo). 24 cañones 1735.

Navío Nuestra Señora de Belén (América). 62 cañones 1736.

Fragata Santa Bárbara (Estrella). 24 cañones 1737.

Navío Santo Cristo de Burgos (La Castilla) 60 cañones 1738.

Navío Santa Rosa de Lima (Dragón) 60 cañones 1738.

Fragata Nuestra Señora de Guadalupe (La Bizarra) 50 cañones 1739.

Navío San Ignacio (Invencible) 70 cañones 1740.

Navío Nuestra Señora de Belén (Glorioso) 70 cañones 1740.

Navío (segundo Reina) 70 cañones 1743.

Navío Nuestra Señora del Rosario (Nueva España) 70 cañones 1743.

Navío San José (Nuevo Invencible) 70 cañones 1743.

Navío Jesús, María y José (tercer Nuevo Conquistador) 64 cañones 1745.

Navío Santa Teresa de Jesús (segundo Dragón) 64 cañones 1745.

Navío San Francisco de Asís (segundo Nueva África) 70 cañones 1746.

Navío Santo Tomas (Vencedor) 70 cañones 1746.

Fragata Santa Rosalía (La Flora) 1747.

Navío San Lorenzo (El Tigre) 70 cañones 1747.

Navío San Alejandro (El Fénix) 80 cañones 1749.

Navío San Pedro (Rayo) 112 cañones 1749.

Navío San Luís Gonzaga (segundo Infante) 70 cañones 1750.

Navío Santiago el Mayor (segundo Galicia) 70 cañones 1750.

Navío Santa Bárbara (segundo Princesa) 70 cañones 1750.

Bergantín Santa Teresa (El Triunfo) 16 cañones 1757.

Fragata Santa Bárbara (El Fénix) 18 cañones 1758.

Bergantín San Carlos (El Cazador) 18 cañones 1758.

Navío San Eustaquio (El Astuto) 60 cañones 1759.

Paquebote San Blas (El Volante) 18 cañones 1760.

Fragata Nuestra Señora de Guadalupe (el Fenix) 22 cañones 1761.

Goleta San Isidro 14 cañones 1761.

Navío San Genaro 60 cañones 1761.

Navío San Antonio 60 cañones 1761.

Bergantín San José 14 cañones 1761.

Navío San Carlos 80 cañones 1765.

Goleta San Julián 16 cañones 1765.

Navío San Fernando 80 cañones 1765.

Goleta San Joaquín 16 cañones 1766.

Navío Santiago 60 cañones 1766.

Goleta San Lorenzo 16 cañones 1766.

Goleta San Antonio de Padua 16 cañones 1767.

Goleta Santa Clara 10 cañones 1767.

Goleta Santa Isabel 10 cañones 1767.

Navío San Luis 80 cañones1767.

Goleta Santa Rosalía 16 cañones 1767.

Paquebote San Francisco de Paula 18 cañones 1768.

Navío San Francisco de Paula 70 cañones 1769.

Navío Santísima Trinidad 140 cañones 1769.

Goleta San José 12 cañones 1769.

Navío San José 70 cañones 1769.

Goleta nuestra Señora de Loreto 12 cañones 1770.

Fragata Santa Lucia 26 cañones 1770.

Chavequín El Caimán 30 cañones 1770.

Navío San Rafael 70 cañones 1771.

Navío San Pedro Alcántara 62 cañones 1771.

Bergantín San Juan bautista 12 cañones 1772.

Bergantín San Francisco Javier 12 cañones 1772.

Goleta Santa Elena 1772.

Navío San Miguel 70 cañones 1773.

Navío San Ramón 60 cañones 1775.

Canguil San Julián 1775.

Canguil San Salvador de Orta 1775.

Fragata Santa Águeda 46 cañones 1776.

Bergantín Santa Catalina Mártir 10 cañones 1776.

Fragata Santa Cecilia 46 cañones 1777.

Fragata Santa Matilde 46 cañones 1778.

Goleta Santa Teresa 12 cañones 1778.

Fragata Nuestra Señora de la O 40 cañones 1778.

Fragata Santa Clara 40 cañones 1780.

Navío San Cristóbal (Bahama) 74 cañones 1780.

Bergantín el Pájaro 16 cañones 1780.

Goleta el Viento 14 cañones 1780.

Goleta la  B 1781.

Paquebote Borja 14 cañones 1782.

Pontón San Pedro 1782.

Pontón San Pablo 1782.

Navío San Hipólito el Mejicano 114 cañones   1786.

Navío Conde  de   Regla 114 cañones  1786.

Fragata  la Guadalupe 40 cañones 1786.

Real Carlos 114  cañones  1787.

Fragata  la  Catalina 44  cañones  1787.

Navío San Pedro Alcántara 64  cañones  1788.

Fragata Ntra.  Sra.  de la Merced 40  cañones  1788.

Navío San Hermenegildo 120  cañones  1789.

Fragata Atocha  40 cañones   1789.

Navío San Jerónimo, el Asia 64  cañones  1789.

Bergantín San Carlos, el Volador 18 cañones   1790.

Navío    el   Soberano 74  cañones  1790.

Fragata Minerva 44 cañones   1790.

Bergantín Saeta 18  cañones  1790.

Pontón número uno 1791.

Pontón  número dos 1791.

Canguil número uno 1791.

Canguil número dos 1791.

Canguil número tres 1791.

Canguil número cuatro 1791.

Navío el Infante Don Pelayo 74  cañones  1791.

Fragata la Ceres 40  cañones  1791.

Fragata la Gloria 44  cañones  1792.

Navío los Santos Reyes, el  P. de  Asturias 120 cañones   1793.

Bergantín San Antonio 18  cañones  1794.

Navío Príncipe de Asturias 112 cañones 1794.

Fragata Santa Úrsula,  la  Anfitrite  44  cañones 1796.

Navío Príncipe de Asturias 112 cañones 1794.

Bergantín Habanero1844.

Corbeta Luisa Fernanda1845.

Vapor Colón 1851.

El arsenal, en su primer emplazamiento, se mantuvo activo por 17 años, pero el espacio ocupado por él pronto resultó pequeño, carecía de forjas y fábricas, además su cercanía a la villa y el libre acceso de sus vecinos al recinto limitaba su pretendido carácter militar.

Solo en el siglo XVIII el arsenal capitalino consumió 19 millones de pies cúbicos de madera en la construcción de barcos.

Hacia 1747 se decidió trasladar el arsenal a un nuevo emplazamiento, situado al poniente de la ciudad, en el extremo que mira al sur y a continuación de la muralla, obra que tuvo a su cargo el Comisario de Marina Lorenzo Montalvo, primer conde de Macurijes. Ordenado como Real Arsenal de la Habana se concibió como un conjunto cerrado y separado de la ciudad por medio de la muralla. En su interior se levantaron edificaciones adecuadas a la maestranza, almacenes y tinglados para el depósito de maderas, además se dotó de varias gradas de construcción naval que permitían la botadura simultánea de más de un navío.

Sierra hidráulica del arsenal (maqueta) y otras máquinas utilizadas (dibujos)

Existía una torre-grúa utilizada para arbolar bajeles, o sea, para colocarles los mástiles y otros aparejos, conocida como La Machina, Entre otras ventajas tecnológicas también funcionó allí una sierra con una gran rueda movida por un cauce de agua de la Zanja Real que entraba en el Arsenal, y se instauró un sistema de diques satisfactorio. También se idearon una serie de máquinas para realizar los trabajos requeridos. La instalación estaba dotada de un pequeño hospital para la atención de enfermos y heridos de las tripulaciones de los buques.

El nuevo arsenal inició su accionar con la reparación de los bajeles del almirante Andrés Reggio, justo después de su confrontación, en octubre de 1748, al norte de La Habana,  con la escuadra del contralmirante inglés Charles Knowles. Cuando ocurrió la toma de La Habana por los ingleses en 1762 todo fue destruido con el fin de debilitar el poderío de España. Luego se reconstruyó y se creó una estructura administrativa militar para su funcionamiento, además contaba con 759 hombres, que llegaban a mil en casos excepcionales que comprendían todos los oficios relacionados con la construcción naval.

El buque más grande del mundo en su época, el Santísima Trinidad de cuatro puentes, fue construido en 1769 en el Real Arsenal de La Habana. Además, ocho de los 12 navíos de tres puentes construidos para la Real Armada española entre 1769 y 1794 fueron fabricados en este astillero.

Con todo, las embarcaciones cubanas adquirieron reconocimiento mundial, a tal extremo que el rey Carlos Tercero eligió para su transporte personal y el de su esposa un navío contraído aquí, por lo que se le confirmó al Arsenal habanero el sobrenombre de El Fénix de la Real Armada.

A principios del siglo XIX continuaron las construcciones de buques en el Real Arsenal de La Habana, hasta que en 1834 el Capitán General Miguel Tacón, propuso junto a otras personalidades de la época, detener la construcción naval en Cuba.

En 1837, una Real Orden estableció definitivamente la prohibición de fabricar embarcaciones en los astilleros cubanos; no obstante, dicha orden no se cumplió a cabalidad, y el último buque botado al agua por los astilleros habaneros en 1852, fue el vapor Cristóbal Colón.