Eduardo Facciolo y Alba nació el 7 de febrero de 1829, en la antigua calle de San Agustín del vecino pueblo de Regla, hoy esa calle lleva su nombre. Hijo de don Carlos Facciolo Picardo, español y Dolores Alba, cubana, su familia era de modesta posición. En el año 1837 estaba matriculado en la Escuela Elemental de Varones de dicho poblado donde recibe su primera instrucción, muy temprano comenzó el aprendizaje del oficio de cajista en la imprenta literaria a cargo de Domingo Patiño, donde se especializa como tipógrafo y posteriormente trabajó en distintas imprentas.

En 1844 comienza a trabajar en la imprenta donde se editaba el periódico “El Faro Industrial de La Habana”, donde fue designado por su director Don José García Arabaleya para ocupar la plaza de Regente a finales de 1845. Mantuvo relaciones con una familia de origen norteamericano, Trasher, la que poseía una panadería en Regla donde él asistía con frecuencia y donde se discutían temas políticos. Especial amistad mantuvo Facciolo con uno de los hijos de la familia, John S. Trasher, nacido en Portland, Estados Unidos y radicado en La Habana desde 1839, donde era socio de la Casa Comercial de La Habana y miembro del exclusivo Club de La Habana, principal núcleo de los anexionistas criollos.

En agosto de 1849 Trasher se hace cargo de forma no oficial del periódico “El faro Industrial de La Habana”. Es en esta época donde se hace cargo la sección mercantil del mismo y se hace más estrecha la relación entre Facciolo, que ocupaba la plaza de regente y Trasher desde su puesto como director no oficial.

Las ideas promulgadas durante esta etapa por el periódico dejaron de ser convenientes para el gobierno colonial, que decidió clausurar el periódico y apresar a John S. Trasher. Estando este en prisión es que se recibe en La Habana, por mediación de una noticia dada por el diario Daily News, de Savannah, Georgia, de fecha 20 de octubre de 1851, el posible nombramiento de Trasher como cónsul de Estados Unidos en Cuba, esto demuestra que Trasher era visto por su gobierno como una importante figura en la Isla y de esta manera reconocía la labor desplegada por él a favor del anexionismo.

Facciolo compró una imprenta ubicada en la calle Obispo, donde se editaba el periódico El Almendares fundado por Ildefonso Estrada y Zenea en compañía de su primo Juan Clemente Zenea. Allí se estaba componiendo el cuarto número del primer periódico clandestino de Cuba, La Voz del Pueblo Cubano, cuando fue sorprendida la imprenta por las autoridades españolas el día 23 de agosto de 1852.

Facciolo murió el 28 de septiembre de 1852, ejecutado mediante el método de tortura del garrote vil, en la explanada de La Punta, por divulgar a través de la prensa los ideales de sus compatriotas. Se le considera el primer mártir del periodismo cubano.