El impresor del primer libro cubano en 1722, fue un natural de Gante (en la actual Bélgica), Carlos Habré, casado con María Teresa Hamble el 15 de enero de 1720 en La Habana y tipógrafo en su casa-taller en la calle San Agustín (hoy Amargura) primero y luego cerca de la iglesia del Espíritu Santo donde estaría después. Esta es la primera indicación que se conoce de una librería-imprenta en La Habana.

Según anota en un artículo Huib Billiet Adriaansen, investigador y paisano de Habré, la existencia de esa obra fundacional no se conoció hasta el 2010, cuando un curador de una biblioteca norteamericana buscaba información en Internet sobre Francisco José de Paul, el segundo impresor de Cuba.

Mientas husmeaba en la web de la Biblioteca Nacional de Madrid, dio con un nombre que le resultó conocido: Carlos Habré. Y, asociado a él, un texto religioso ignorado hasta entonces: Novena en devoción y gloria de N.P. San Agustín, de 45 páginas impresas (incluida la portada) datado en La Habana el 13 de enero de 1722.

Fue un golpe de fortuna, porque, a pesar de su prolongada estancia en los anaqueles, la obra acababa de añadirse al fondo digital de la entidad. El hallazgo descartó la tesis de que el libro cubano más antiguo era Tarifa general de precios de medicinas, folleto de 28 páginas impreso en 1723 por el propio Habré.

Por cierto, el único ejemplar de este título encontrado en 1910 por el estudioso Manuel Pérez Beato, quien lo dio a conocer como la obra inaugural de nuestra bibliografía, pertenece a los Fondos Raros y Valiosos de la Biblioteca Nacional José Martí.

De Carlos Habré no se sabe mucho. Ni siquiera cuándo exactamente debutó su taller en la calle San Agustín, hoy Amargura. Después de Novena en devoción…, imprimió un breviario. Luego de esto no se tiene más información sobre este precursor en Cuba.