Al comenzar Julio del 1900, más de 1200 maestros cubanos de toda la isla estaban en Cambridge, preparados para durante ocho semanas presenciar clases en la Universidad de Harvard, centro en el que les dieron una intensa preparación en temas de cultura general y pedagogía.

La idea fue de dos ex alumnos de esa universidad que vivían en La Habana: Alexis E. Frye, Superintendente de Escuelas en Cuba por nombramiento del ejército norteamericano, y Ernest Lee Conant, abogado norteamericano que ejercía su profesión en la capital de la isla.

Los dos explicaron sus planes y pidieron apoyo al entonces rector de Harvard, Charles W. Elliot. El objetivo del programa, además de proveer a los maestros de conocimientos y cultura, estaba orientado a forjar lazos más estrechos entre Cuba y los Estados Unidos.

La Corporación Harvard aprobó el proyecto, que fue apoyado por el general Leonard Wood, gobernador militar de Cuba entre 1898 y 1902.

   

Viajaron más de 1200 cubanos a los Estados Unidos a bordo de 5 buques el McClellan, el McPherson, el Burnside, el Sedgwick y el Crook, específicamente a  Cambridge, al llegar al sitio fueron hospedados en diferentes lugares separándolos en hospedajes para hombres y hospedajes para mujeres.

Los hombres que viajaron fueron hospedados en el propio Harvard College, en dormitorios dentro del recinto dispuestos para ello, y para el caso de las mujeres, fueron ubicadas en determinadas casas de particulares ya seleccionadas, las cuales estaban muy cercanas al recinto universitario.

La carrera y materias que cursaban incluían ciertas áreas académicas y lecciones apropiadas de: inglés, conferencias en español sobre geografía y aprendizaje infantil, el sistema de educación en los Estados Unidos, además de otras ramas bien seleccionadas y definidas.

A su llegada a los Estados Unidos fueron recibidos por el presidente de aquel entonces en la Casa Blanca, William McKinley.

En plena ocupación militar de los Estados Unidos en Cuba, en el año 1900, fue vista bajo sospechas de que regresaran reproduciendo la vida y la cultura americanas a la nueva sociedad cubana, de marcado carácter republicano.

Estos maestros fueron los primeros en la forja de la identidad cubana y de los valores cívicos durante el siglo XX.

La expedición pudo estimular esto debido a que la mayoría de estos hombres sufrieron con la intervención norteamericana y profesaban un gran sentimiento nacionalista, pero no se conocían entre sí.

Es en la escuela de Harvard donde tuvieron la posibilidad de reunirse, dándoles la oportunidad no solo de conocerse, sino de proyectarse desde un punto de vista nacionalista y magisterial.

Con la visita de los cubanos, los norteamericanos vieron que existía un gran parecido entre ellos y los cubanos tanto, físicamente, como de inteligencia e intelectualidad; y hubo mucha tolerancia con los maestros que eran negros y mestizos; teniendo en cuenta el racismo que se vivía en esa época.

La Expedición y estadía de los maestros cubanos a Harvard es uno de los hechos educativos y culturales más importantes ocurridos en el noreste de Estados Unidos para el verano de 1900.

Los círculos de élite de Cambridge y Boston se abrieron, posiblemente por primera vez, a una masa de individuos de origen popular.

No obstante a esto, al no constituir una cuestión de Estado en ninguno de los dos países, durante las primeras décadas del siglo XX la expedición fue echada al olvido y en la actualidad, pocos son los que saben de ella.

Existe un documental de 72 minutos dirigido por el periodista cubano Danny González Lucena, “Los cubanos de Harvard”, que se proyectó en el 40 Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.