La obra criminológica de Israel Castellanos, marca el nacimiento de esta ciencia en Cuba, es el primero en dedicarse a la Dactiloscopía y Tricología (estudio de los cabellos).

El doctor Israel Castellanos González  nació en La Habana el 25 de noviembre de 1891 y desde joven comenzó a publicar trabajos sobre criminología, etnología y antropología en la importante revista médica Vida Nueva, de La Habana, que le ganaron gran prestigio. Su hermano, el doctor Agustín Castellanos González, fue un eminente cardiólogo.

Hermanos Castellanos

Los doctores Castellanos eran nietos por línea paterna de un labrador chino, de etnia cantonesa, llegado a Cuba a principios de la segunda mitad del siglo XIX y aunque se casa con una mexicana su hijo hereda marcados rasgos asiáticos, al igual que sus nietos y biznietos, todos hijos de cubanas. Su apellido Castellanos les viene por la familia que trajo al abuelo contratado, la cual era natural de Güines, provincia La Habana.

Su formación fue autodidacta y como una forma de completar estos conocimientos se graduó de Doctor en Medicina en la Universidad de La Habana, donde se le expidió el  título el 17 de octubre de 1923. A partir de ese momento sus investigaciones y publicaciones, también como médico legista, le dieron prestigio internacional y no pocos países de América solicitaron sus servicios en el esclarecimiento de casos forenses muy difíciles, incluso, de magnicidios. Es digno de mención que a pesar de sus eminentes cualidades como investigador no pudo nunca encontrar  documentalmente los nombres asiáticos de su abuelo, a lo que dedicó no pocos años.

Un dato curioso: sus estudios que relacionaban la odontología con la criminalística fueron reproducidos en una revista especializada en Madrid, y despertaron tanta atención que los interesados quisieron averiguar quién era el dentista habanero que había escrito sobre el tema. Pero fue infructuosa la indagación sobre el dentista o el médico, porque para esa fecha Castellanos no se había graduado de nada, era solamente un ferviente autodidacta. Sin embargo fue uno de los más apasionados defensores de la importancia de la Odontología en los trabajos de identificación y llegó a ser miembro de Honor de la Sociedad de Estudios Odonto Legales de Cuba.

Se graduó de Medicina en la Universidad de La Habana, que le expidió el título el 17 de octubre de 1923. El sabio Fernando Ortiz, de reconocidos aportes a la criminología, había opinado sobre el Atlas de la especialidad publicado por Castellanos en 1915: “El autor es un joven fervoroso y entusiasta, cultivador de la Antropolopogía Criminal y promete ser figura de relieve en nuestra literatura sociológica.” Una demostración de la valía de Castellanos es el hecho de que antes de haber concluido estudios fue nombrado Profesor Correspondiente del Instituto Español de Criminología de Madrid, en 1915, elegido por la Universidad Central de Madrid como Profesor Honorario de Medicina Legal y fue merecedor de diversos premios, por sus trabajos, en Cuba y el extranjero.

Publicó más de mil trabajos en Cuba y en el extranjero como la Revista Bimestre Cubana,  la Revista de Criminología, Psiquiatría y Medicina Legal de Buenos Aires, el Archivo de Medicina Legal de Bruselas, entre otras. Perteneció a varias Asociaciones e instituciones en las que se discutían los más importantes temas criminológicos de entonces. Dirigió la revista médica Vida Nueva,  y fue el primer americano que fue miembro de la prestigiosa Sociedad Criminológica Biológica de Viena.

Mucho más podría decirse de quien fue denominado con justicia el Mago de la Identificación. Leer en la prensa de la época sobre los misterios que ayudó a develar, demuestra que entonces, al igual que hoy, la ciencia es el arma más poderosa en manos de los criminalistas.

Foto ocupando el cargo en Puerto Rico

Fue director del Gabinete Nacional de Identificación de Cuba, Director Técnico del Buró de Homicidios, muchos casos criminales célebres en Cuba fueron resueltos o tratados científicamente por él, como el esclarecimiento del famoso caso de La Descuartizada, el de Nena Capitolio y el de Panchita la cienfueguera. Fue consejero de la Policía de Puerto Rico en el área de criminología.

Muere en Puerto Rico en enero de 1977.

Próximamente publicaré algunos de los casos donde trabajó este eminente cubano.