Los fatídicos sucesos de la muerte de Francisco Arencibia, el Alguacil Mayor o Regidor de Santa Clara, ocurridos el 23 de septiembre de 1843 en la hacienda “Amistad”, en Jicotea, impulsaron a Leonor Morejón para alertar a las autoridades españolas sobre una supuesta conspiración de blancos y mulatos que se fraguaba en la región central del país.

Leonor Francisca Morejón e Izquierdo, bautizada en la parroquia de Guamutas el 14 de febrero de 1802, se casó en la parroquia de Ceja de Pablo el año 1820 con su primo hermano José Emeterio Morejón y López- Silvero, quince años mayor que ella. José Emeterio, había nacido en el partido de San Narciso de Álvarez, ya para esa época criaba ganado mayor y era dueño de una hacienda en la costa norte, al este de la bahía de Matanzas. La mujer era nombrada Tina La Bandolera, famosa por su escandalosa vida de amores clandestinos.

Con esas declaraciones ante las autoridades deseaba poner a salvo a su amante José Joaquín Clavel, quien con su partida de 13 bandidos, asesinaron a Arencibia y a los caminantes Bruno Hernández y Domingo Ordex que por casualidad se encontraban en las cercanías de la hacienda Amistad. El suceso constituyó el mayor escándalo y ultraje de las leyes protectoras de la seguridad pública; un hecho atroz, nunca visto con antelación en la zona. Clavel extorsionaba, robaba y atacaba a hacendados de la zona.

En las interrogaciones a la Morejón salió a relucir también un foco abolicionista existente en Santa Clara, San Juan de los Remedios y Trinidad. La declarante  lo atribuyó a planes del cónsul inglés en la isla. Todo esto lo hizo Leonor Morejón con el objetivo de ganar el indulto de Clavel, con quien tenía relaciones íntimas.

A partir de despachos escritos por el Teniente Gobernador Hernández Viciedo, y de las confesiones de Justo García, uno de los asaltantes, la Comisión Militar dispuso la sentencia y el 14 de noviembre de 1843 doce integrantes de la banda de Clavel, incluyéndolo a él, fueron condenados a muerte en el garrote vil en La Habana y uno indultado, Justo García, debido a la colaboración en el esclarecimiento de los hechos, y Tina Morejón quedó destinada al presidio de Ceuta, luego de un tiempo regresó a Guamutas, donde murió a los 56 años de edad.

Félix Soloni Toural en el siglo pasado escribió una novela, “La bandolera” que, llevada al radio con el título de “Tina Morejón”, alcanzó un éxito resonante, claro, una versión muy lejana de la realidad.