Sólo fueron construidos tres ejemplares de este modelo de coche en Estados Unidos en 1900 y fueron asignados a compañías ferroviarias de Estados Unidos, México y Cuba. No hay otros diseñados con este modelo en el mundo, pues solo se fabricaron los números 97, 98 y 99 a petición del dueño de la Pennsylvania Railroad Company, para ser usado por altos ejecutivos y personalidades de la política en esos tres países.

Construido con piezas de hierro y maderas preciosas, su distribución espacial lo convierte en una auténtica casa rodante.

Consta de un Salón de Protocolo, 4 dormitorios, 2 de ellos pertenecientes al Presidente y la Primera Dama; 4 baños, un comedor, cocina, nevera y terraza. Tiene además ajuares de lencería personalizados. Originariamente tuvo iluminación de carburo y ventilación con hielo seco. Conserva su mobiliario original, incluyendo lámparas, vajilla y juego de cubiertos de plata.

En 1912 llega el destinado a Cuba y se le nombra Coche Mambí, adquirió su nombre gracias al presidente de la Cuba Railroad Company, Horatio S. Rubens, que fuera abogado del Partido Revolucionario Cubano y amigo de José Martí, que también fue colaborador de Tomás Estrada Palma, primer mandatario republicano (1902-1906). Fue conocido, también como Coche Presidencial ya que se puso al servicio de los sucesivos presidentes de la República.

Después del triunfo revolucionario de 1959, pasó al andén La Cochera, en la Terminal de Ferrocarriles y en 1987 comenzó a exhibirse.

Se exhiben piezas del mobiliario, del servicio de comedor, así como útiles de cocina del antiguo vagón presidencial, las que se distinguen por la inscripción «Mambí», incluida en su decoración.